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No sin mi smartphone

"No os atreváis a insinuar que Denali pudiera vivir en el tronco de La Palmera porque no lo tolera muy bien, le provoca acidez de estómago, 'for some reason'. Ella es muy de las ramas de La Palmera, a pesar de ser muy poco de andarse por las ramas y muy 'Madam' de su casa"

¡Menuda semana que hemos dejado  atrás!, con mini vacaciones escolares de por medio, lo que en mi caso se traduce en calma absoluta en el teléfono. Soy adicta al móvil, lo confieso. Y mis amigas también. Por eso la semana pasada decidimos reunirnos y poner en marcha una terapia de choque en grupo, consistente en tratar de ignorar completamente el teléfono durante una hora. Y con esta determinación, nos fuimos a casa de Denali, mi amiga que vive en La Palmera, y dicho sea de paso, no en la parte del tronco. No os atreváis a insinuar que Denali pudiera vivir en el tronco de La Palmera porque no lo tolera muy bien, le provoca acidez de estómago, 'for some reason'. Ella es muy de las ramas de La Palmera, a pesar de ser muy poco de andarse por las ramas, y muy 'Madam' de su casa. Por cierto que estoy cayendo en la cuenta que lo de 'Madam' en Dubai es una cosa, y ser 'Madam/e' en mi país, otra cosa bien distinta. Por eso, por si acaso, desconfiad mucho de quien os llame 'Madam' de forma compulsiva, porque a lo mejor lo que pasa es que se está intentando librar del Karma de alguna manera.

En fin, como os iba contando, esta semana de terapia grupal, hemos coincidido en casa de Denali, que es un encanto. Es dueña de medio Satwa. Yo la conocí un día buceando entre botones en una de esas preciosas mercerías de la zona mientras Berta se fumaba un pitillo fuera. De esto hace ya algunos añitos y nos hemos vuelto inseparables desde entonces. Hoy en su villa impresionante tenemos un objetivo en mente: desintoxicarnos un poquito de nuestra tendencia a mirar el teléfono cada 30 segundos. ¡Todas para una y una para todas! Berta, Denali, Agus y yo misma, temblorosas y 'smart phones' en mano, dispuestas a poder sobrevivir una hora sin nuestros inseparables artefactos. Lo pasamos muy mal, lo confieso, nos situamos en el centro de su salón, donde tiene una mesa ovalada enorme, y tal 'caballeras' de la mesa redonda, fuimos dejando poco a poco y una a una los móviles. Fue una sensación indescriptible, todavía me recorre un escalofrío al recordarlo. Creo que a Agus se le escapó alguna lágrima y Berta hizo un poco de trampa y pidió carta blanca para poder fumar un pitillo antes de despedirse de su celular.

A Denali, no le tembló el pulso y fue la primera en abandonar su Iphone en aquella canastilla. Y después de ella, el resto 'without hesitation'. De esa guisa y empezando ya a sentirnos huérfanas de alguna manera, nos sentamos a la mesa y comenzamos a charlar y a tomar té con pastas. Así transcurrieron unos minutos que me parecieron eternos. La terapia de choque incluía sobrevivir al sonido que producían los diferentes mensajes de 'whatsup' que nos iban llegando, sin lanzarse a por el teléfono. ¡Un horror! Nuestra tertulia en la mesa parecía banal y vacía en contraposición con los continuos sonidos de mensajes que llegaban vía 'whatsup' y que ninguna de nosotras en la mesa podíamos mirar. Terapia de choque, ¡una tortura! Yo estaba segura que aquellos mensajes que sonaban procedían del chat de la clase del colegio de los niños, ya sabéis a qué me refiero si tenéis críos en edad escolar. Son esos chats en los que en ocasiones se habla de casi todo menos del motivo por el cuál te añaden a un chat con veintitantas personas, que no es otro que cosas relativas al colegio. Como por ejemplo que tu hijo haya vuelto a casa del colegio sin la camiseta de deporte en su 'PE bag'. Entonces utilizas el chat de la clase del niño y preguntas si alguien se ha encontrado la camiseta por equivocación en el 'PE bag' de los hijos del resto de la clase. Y entonces contestas. Tanto si lo tienes como si no lo tienes:

- Nada en el 'PE bag' de Sara.

- Nada en el PE bag de Peter.

- Nada en el PE bag de Ruby...

Y así hasta el final de la clase. Y si por cualquier motivo no puedes contestar, ten en cuenta que corres el riesgo de ser sospechosa de quedarte con artículos procedentes de 'PE bags' de ¡inocentes niños!

'Not very nice, trust me'. Yo creo que más de una madre de mi cole piensa que debo tener alguna extraña colección secreta de calcetines usados en mi casa, porque como no suelo contestar al chat a no ser que tenga el ítem en cuestión, pues estoy bastante  estigmatizada. Creo que hasta me llaman Camelia Socks… (¿o será Sucks?) En fin...

Pero que sepáis que lo conseguimos, estuvimos una hora con sus 60 minutos enteros sin mirar ni un segundo a nuestro teléfono. Toda una proeza, que Denali quiso inmortalizar (¿rentabilizar?) con un certificado para cada una de nosotras que acredita fielmente que hemos superado la terapia.

¡Hasta la próxima y mil gracias por la acogida en EL CORREO DEL GOLFO! ¡Recordad mirar más a los ojos y menos a las pantallas!

SSS

 Paisaje

Si me vuelve a sonar el teléfono, lo apago

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