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Socorro, ¡nietos!

"Algunas abuelas ya han oído hablar del 'síndrome de abuelo esclavo' y se echan a temblar desde que les dan la gran noticia de que su hija esta embarazada"

Del espejo al diván

Marta Cámara
Marta Cámara

Dicen que los 60 son los nuevos 40. A menudo hasta fantaseo con cumplirlos. La ansiada década “sin”. Aún sin achaques que limiten los planes, sin hipoteca, sin adolescentes en casa contra los que convivir, sin jefes…  Benditas jubiladas. Dispuestas a hacer la maleta mes sí mes también para viajar, aprender chino, ir a pilates tres veces por semana, recuperar la llama de la pasión conyugal, buscarse un novio en tinder y hasta a pasar seis meses al año de vida contemplativa en la casita de la playa en la que invirtieron pensando en esta época libre de responsabilidades…

 Ya, ya… Se las prometían muy felices, pero más que vida contemplativa, resulta que les toca vigilancia extrema. Para que los nietos no se caigan a la piscina, se dejen la cena a medias o coleccionen brechas saltando de árbol en árbol en el jardín. La casita de la playa o la del pueblo se han convertido en el “socorrido campamento de verano” al que los padres apuntan a sus hijos desde el 19 de junio al 12 septiembre. Que claro, más económico y de confianza no puede ser.

Encima, mientras se toman un calmante para el lumbago, tienen que soportar frases como “Juanito ha devuelto a mi madre la ilusión de vivir”, “así no se les cae la casa encima” o “gracias a las gemelas, se mantienen en forma, no se aburren y están más jóvenes que nunca”, que caen como dardos sobre las abuelas de hoy en día, que no necesitan cuidar a Juanito para llenar su día de planes emocionantes.

El cuarto de las nenas, que habían reciclado en sala de lectura y relax una vez se fueron de casa, está invadido por una cuna, un cambiador y un camión teledirigido que acaba de rayar la tarima recién acuchillada y barnizada. Y la que había jurado no volver a cocinar para cinco y apañarse con cualquier cosita o salir a comer fuera, se encuentra enfrascada de nuevo en manuales de dietética buscando el equilibrio perfecto de proteínas e hidratos entre el almuerzo y la cena del retoño.

 Algunas ya han oído hablar del 'síndrome de abuelo esclavo', se echan a temblar desde que les dan la gran noticia y se pasan el embarazo de la hija o nuera lanzando mensajes del tipo “¿ya habéis reservado guardería?” o “me han recomendado una chica que es de toda confianza”...

Y algunos lo hacen. Pero el saldo bancario de muchas familias españolas está deseando que los abuelos alcancen la edad de jubilación para recortar gastos de niñera, baby-siter y hasta de guardería. “¿Dónde va a estar mejor que contigo mamá?”.

Yo estoy pensando en no jubilarme nunca y morir dándole a la tecla. O huir. O el saldo bancario de muchas familias españolas está deseando que los abuelos alcancen la edad de jubilación para recortar gastos de niñera, baby-siter y hasta de guardería cuando llegue el momento. Ya le he pasado por si acaso el libro “No madres” de mi amiga María Fernández Miranda a Criaturita 2, para que vea que hay opciones más allá de la maternidad. Ya menudo le digo a Criaturita 1 que tendrá que elegir entre hijos o el cochazo ese que quiere de mayor.En el fondo quiero nietos, sí, -si hasta se me cae la baba imaginándoles- pero de esos que vienen de visita los domingos, o te dejan un par de noches al mes para ir al cine o a cenar… Que la maternidad ya es bastante dura como para tener que hacer una revalida a los 70.

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