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¿Y si estamos huyendo?

"Estoy convencida de que la mayoría de los expatriados que vivimos en esta parte del mundo nos escabullimos de alguna cuestión que desde fuera parece sutil y cuya presencia está escondida, maquillada, agazapada en el subconsciente"

Susurros de Oriente

Geles Rivera
Geles Rivera

Cada uno de nosotros posee un discurso de lo más coherente para explicar cómo hemos acabado en esta parte del mundo. Extrapólese también a otros destinos. En mi caso, es el mismo que se repite en la mayoría de arquitectos y profesionales de la construcción a quienes la crisis inmobiliaria en España pasó factura.

Suelo contar, de manera más o menos interesante, que me quedé sin encargos, que de repente se acabó el trabajo, pero los gastos mensuales se mantenían y asfixiaban. Los números rojos crecían como una bola de nieve y fue entonces cuando tomé la decisión. Decisión que no surgió de la nada, claro. Desde que terminé el Erasmus había fantaseado con volver a salir. Quería descubrir de nuevo, conocer, experimentar, sentir… ¡volar!

Y así contado suena muy épico. Una historia atractiva, parece. Pero hay más cuestiones subconscientes. Existe algo más profundo y fuerte que nos mueve y de lo que no solemos darnos cuenta. Un día me dijo mi coach “Geles, no te puedes pasar la vida huyendo”. Molesta y ofendida, le contesté “Antonio, sí que puedo, me quedan muchos países”. Y no, no voy a desvelar ningún entresijo de mi psique. Hoy no me desnudo. Mejor aún… hablaré de otros, que siempre es más agradable y parece que lo deja a uno en (ficticio) mejor lugar.

Lo veo a diario en las personas que vienen a trabajar a Oriente Medio. Quizá en España suene muy cool lo de estar aquí, pero esto es tierra árida. Un desierto. ¿Qué necesidad tenemos de respirar este aire a diario? De echar de menos nuestra casa, de estar lejos de nuestra familia… En la superficie, la respuesta es muy coherente. No tenía trabajo y aquí surgió la oportunidad. Además, esto es una experiencia, es muy enriquecedor y blablablá…

Y yo voy a meter hoy el dedo en la llaga… ¿seguro que no hay nada más? ¿Un motivo inconsciente, quizá, una fuerza de la que ni tan siquiera nosotros nos damos cuenta? Una vez lo planteé en una cena. Hubo opiniones diversas pero una amiga -cuyo nombre omitiré- reaccionó de manera violenta, como si la hubiera atacado de manera personal. “¡Yo no!”, decía, “yo no huyo de nada. Aquí estoy bien, me siento feliz en este país. Yo vivo aquí porque quiero y porque tengo un buen trabajo” y añadió algunas frases más con mucho ímpetu. Ahí lo dejo.

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Y como hoy no voy a hablar de mí, pues yo no tengo controversias ni necesidad de trabajarme, como todo está en orden y no hay argucias ni artificios por parte de mi subconsciente, pues voy a comentar sobre otros.

Mi amigo americano siempre cuenta que vive aquí porque le supone una oportunidad en su carrera y porque la remuneración que percibe es mucho más alta que la que obtendría en Estados Unidos. Y este discurso también suena poético y yo no digo que no sea cierto. Pero tengo otra teoría y la diré en voz alta. Está huyendo. Y en su caso es bastante evidente. Su mujer falleció hace seis años. Vivió el duelo, transitó la noche y se recuperó. No sé si del todo, pero retomó su rutina. Y me teoría es que está aquí huyendo de su vida en Estados Unidos. Aunque anhele el país, aunque lo idealice como hacemos todos cuando salimos de nuestra tierra. Aunque vuelva allí tres meses cada año. Pero ha salido. Huyendo. De alguna manera está escapando sin ni siquiera saberlo. No me cabe duda.

Y sí, estoy convencida de que la mayoría de los expatriados nos escabullimos de alguna cuestión que desde fuera parece sutil y cuya presencia está escondida, maquillada, agazapada en el subconsciente. A veces, tan ignorada que ha llegado a convertirse en sombra. Y esto puede ser peligroso si no le prestamos atención. Si seguimos dándole la espalda y no nos atrevemos a arrojar luz porque duele. Mirarlo es doloroso, claro.

¿Y tú, amigo, amiga, estás huyendo de algo? No contestes de manera rápida. Si lo haces y dices que no, quizá estés negándolo como lo hizo mi amiga en aquella cena. Mejor propongo un tiempo de recogimiento, una o varias citas con nosotros mismos. Con valentía y sinceridad. Miremos hacia dentro. Con amor también. Queriendo lo más bello que encontremos y también lo menos agradable.

Y, compartida esta inquietud, yo ahora voy a escribir el final de este texto porque tengo una cita. Una cita con mis sombras. Hasta la semana que viene.

#comentarios

Comentarios

Los estereotipos son erróneos siempre; lo digo en el sentido de que no puede asumirse que un determinado grupo de gente sea de una manera , actúe por motivaciones parecidas o prefiera la cerveza al vino. De todo habrá, quienes huyen y quienes vinieron por otros motivos, pero no veo por qué el expatriado y más concretamente el de aquí, tenga que responder a ningún patrón.

Hola Kahui, Estoy totalmente de acuerdo sobre los estereotipos, por eso no creo en las generalizaciones. Si has leído la columna, habrás visto que lanzo una invitación a reflexionar. Varias personas se han dado por aludidas sin que nadie las señale, como hizo mi amiga en la cena. Afortunadamente, no ha sido tu caso. Gracias por compartir tu comentario. Un abrazo

Las teorías expuestas sin fundamento o sin razón es pura imaginación..

Puros comentarios amarillistas sin fundamento, la verdad es una gran pérdida de tiempo leer los artículos de una resentida social inadaptada si es que vive muy en cautiverio porque no se devuelve de donde viene?? Vive de otra cultura y critica típico ejemplo...

Hola Pedro, No hace falta que los leas y te lo digo desde el cariño de mi cautiverio. Puedes elegir libremente otros textos. Supongo que tu reacción no es fruto de una huida de la que no eres consciente, ¿verdad? No, no lo creo... Saludos, Geles

Hola Jose, Sin ningún fundamento. Lo de la razón, cada uno que opine... Son puras reflexiones en voz alta. Ni siquiera son teorías.

Buen articulo

Muchas gracias, Alejandro. Un abrazo :)

La pregunta que sirve de título a este artículo tiene sentido si se le hace a occidentales provenientes de países desarrollados. Pero expatriados en Qatar son técnicamente todos, desde un obrero nepalés hasta un senior executive europeo. El primero, que representa a la inmensa mayoría de los expats, por supuesto que huye de algo en su país de origen. En mi caso, que soy venezolano, tendría que extenderme mucho para listar todas las cosas de las que huyo.

Hola Gustavo, Gracias por tu aportación. La verdad es que era algo que tenía en mente pero no mencioné. Hay muchas persona que vienen huyendo de cuestiones muy objetivas y palpables, como parece que es tu caso. Que sirva este comentario para añadir al texto que la huida más subconsciente se da con expatriados de determinados países que sí tienen (tenemos) la oportunidad de volver con cierta facilidad. Gracias de nuevo por ayudarme a matizar. Un abrazo, Geles

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