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Suspendida en el tiempo

"Oriente Medio agota. Las largas jornadas de trabajo, el ritmo de vida y el calor del desierto nos llevan a sentirnos extenuados"

Serranía conquense.

Susurros de Oriente

Geles Rivera
Geles Rivera

Ya han transcurrido tres semanas desde que llegué a España. Las dos primeras me preocupé tan solo de aterrizar y gestionar papeles. Unas cajas que no llegaban y costó lo suyo sacarlas de la aduana; una cuenta en el Golfo que no pude cerrar y que se resistió lo suyo hasta que quedó resuelta; una serie de certificados para empadronarme aquí, registrarme como desempleada, solicitar algún subsidio y así hasta el sopor.

Pasadas esas dos semanas, cargué mis cajas en la furgoneta de mi padre y también mi maleta, que todavía estaba sin deshacer y me dirigí a un pequeño pueblo del que deberían ser mis raíces de no ser yo una persona tan desarraigada. Con el pretexto de descansar me escondí -y aquí sigo- en la Serranía Conquense. Por no haber, no hay ni 3G. Solo obtengo conexión del wifi del bar ("el" y no "un" porque solo hay uno). Dicha wifi funciona solo entre semana porque los sábados y domingos se convierten en temporada alta esta zona y la red se colapsa.

Dos son las razones principales para quedarme aquí. Que yo sepa, aunque quizá exista alguna más que yo no quiero mirar. La primera, por fin disfrutar del descanso que tantos años llevo pidiendo. Sí... Oriente Medio agota. Las largas jornadas de trabajo, el ritmo de vida y el calor del desierto nos llevan a sentirnos extenuados. Voy a ser sincera, siempre envidié a las mujeres que no trabajan y pasan los veranos en su país, con sus hijos. Yo tenía la teoría de que algo así era de lo más saludable para vivir en el Golfo y mantener la alegría.

La segunda razón es que no estoy trabajando y me conviene reducir gastos. Si alquilo una casa, se me dispara el presupuesto. Aquí vivo en la que tienen mis padres, que además es muy grande y más bonita de lo que me podría permitir. Y tiene jardín. No está nada mal si además me ofrece una especie de referencia. A lo largo de mi vida me mudé varias veces de ciudad (o de pueblo) y ahora que vuelvo, necesito agarrarme a cualquier cosa que me proporcione sensación de identidad. O algo parecido.

Cerré una etapa de mi vida, volví a España. Pero para mí el tiempo se ha parado. No he comenzado el siguiente ciclo, más bien me he escondido hasta que me sienta preparada para dar el siguiente paso. Paso que todavía no tengo ni idea de hacia dónde se dirigirá. Ronda mi cabeza volver a Oriente Medio, quizá a otro país, ¿por qué no? De volver a trabajar como arquitecta, o interiorista, o jefa de obra, o lo que sea relacionado con "mi profesión". Sé que cuando haya descansado, la experiencia de los últimos cinco años habrá macerado. Es más, de allí he venido con seguridad, con mucha seguridad y con confianza en mí misma como profesional. Oriente Medio nos hace crecer.

Echo de menos hablar en inglés. Y sé que cuando salga a la vida de verdad empezaré a mezclar la gente en mi cabeza. Cuando piense en mis amigos tendré que recordar si son de aquí o de allí. Necesitaré ordenar en mi memoria todo lo que ha sucedido en los últimos años. De momento, he sacado de mi vocabulario expresiones como "jalás", "Inshallah", "jali wali" o "yallah, yallah". Ah... y también "habibi". Si vienen a mi mente, las sustituyo por otras en castellano. Quienes me escuchan me entienden, pero a mí no me suenan igual de bien.

Me da mucha pereza salir de este escondite. Salir al "mundo real". Darme cuenta de que he cerrado y de que llegará el momento en que sea hora de abrir. Que lo pasado ya es pasado. Que necesito inventar una nueva historia.

Por ahora aquí sigo, descansando. Yo sola. A veces, aburrida. Sin pensar demasiado. Detenida en el tiempo. Sin apenas recordar el pasado, sin pensar en el desierto, confiando en que mi subconsciente sabrá hacer. Es posible que al igual que no gestionamos de manera consciente la manera en que nuestra sangre circula o cómo respiramos, nuestra naturaleza sea capaz de gestionar los cambios y de recolocarnos por dentro sin que nuestra mente dirija el proceso. Por si acaso, aquí me quedo. 

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En la imagen superior, la Serranía conquense. (www.turismocastillalamancha.es)

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Te deseo lo mejor leí muchos artículos tuyos mientras estabas acá, muchas veces vivi lo que escribías como si fuera yo, seguro muchos que no conoces y nunca conocerás, ya te extrañamos. Suerte en tu vida, y seguro que tu nuevo camino ya se abrirá para un nuevo recorrido.

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