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Inocenta Sánchez, de la tribu de los Khawater a la inteligencia emocional

La antropóloga española echa raíces en Ras Al Khaimah, emirato al que lleva vinculada 34 años y donde vive con su familia y tiene una hija de leche emiratí

Amelia Cruzado / Ras Al Khaimah
| 01 de Febrero de 2019
  • Inocenta Sánchez muestra la Medalla al Mérito Civil acompañada de su marido, John Ewart. / Inocenta Sánchez shows her Civil Merit award, along her husband, John Ewart. (EL CORREO)
    Inocenta Sánchez muestra la Medalla al Mérito Civil acompañada de su marido, John Ewart. / Inocenta Sánchez shows her Civil Merit award, along her husband, John Ewart. (EL CORREO)
  • La antropóloga española toma notas en el desierto de Ras Al Khaimah en una jornada de convivencia con la tribu de los Khawater. / The Spanish anthropologist takes notes in the desert of Ras Al Khaimah in during a day aout with the Khawater tribe. (EC)
    La antropóloga española toma notas en el desierto de Ras Al Khaimah en una jornada de convivencia con la tribu de los Khawater. / The Spanish anthropologist takes notes in the desert of Ras Al Khaimah in during a day aout with the Khawater tribe. (EC)
  • Inocenta Sánchez lee la edición impresa de EL CORREO durante la entrevista. / Inocenta Sánchez reads the print issue of EL CORREO during the interview. (EL CORREO)
    Inocenta Sánchez lee la edición impresa de EL CORREO durante la entrevista. / Inocenta Sánchez reads the print issue of EL CORREO during the interview. (EL CORREO)

La vida de la zaragozana Inocenta Sánchez es apasionante. Sólo su etapa emiratí, que se prolonga ya durante 34 años, da para escribir un libro y eso, precisamente, es lo que pretende hacer la antropóloga española, residente en Ras Al Khaimah (RAK) junto a su marido, John Ewart.

Sin embargo, según ha confesado en una entrevista concedida a EL CORREO DEL GOLFO, su incansable inquietud por los demás la mantiene activa en otros proyectos que le dejan poco tiempo para el relato. “El libro va muy despacio”, admite.

Hace algunos años Inocenta saltó a la prensa emiratí por su contacto con la tribu de los Khawater, en la que desarrolló una investigación en los años 80. Más allá del estudio social, Sánchez forjó un vínculo fraternal con Umm Ahmedesposa del jeque Sultán bin Ali Al Khateri, que la convirtió en madre de leche de Shamma, una de sus hijas, durante un mes y en ‘Mamá Ino’ para siempre.

Licenciada en Antropología Social en Inglaterra, Inocenta Sánchez pensó que el traslado de su marido a Dubai como director de la oficina del British Council en 1984 era una oportunidad para iniciar una investigación sobre la población autóctona. Consciente de que en Dubai le iba a ser difícil encontrar lo que buscaba, Sánchez puso sus miras en Ras al Khaimah, donde el British Council estaba impulsando la labor arqueológica.

“Yo quería encontrar el ‘seasonal variation’, tradicionalmente aquí las familias pasaban el invierno en un sitio y el verano en otro; se movían con todo y este traslado era económica y socialmente muy importante, quería verlo antes de que desapareciera”, explica Sánchez.

Dos casualidades la empujaron en la dirección adecuada hacia la tribu de los Khawater. La primera, topar con un fotógrafo somalí, Ali Omar, que era el fotógrafo oficial del jeque en RAK, que había trabajado como traductor y guía de uno de sus profesores en Inglaterra. “Él sabía perfectamente lo que yo buscaba”, cuenta Sánchez.

El fotógrafo la dirigió hacia las autoridades locales para pedir autorización con la meta de iniciar su investigación. Allí, donde podía encontrar trabas, la española halló su segunda puerta abierta hacia su objetivo. “El señor que ese verano estaba encargado de cultura e información era de madre de la tribu donde yo iba a ir”, señala.

“Vengo a aprender con vosotros, tengo que comer con vosotros, no quiero que tú cambies nada para mí; les dije”

Inocenta le contó sus intenciones. “La vida está cambiando muy rápido y hay que documentar todo esto porque los hijos no van a saber qué es lo que estaba pasando antes”, le explicó con entusiasmo. Y ahí empezó su contacto con los Khawater.

Inocenta asegura que “la convivencia fue muy fácil” en el desierto. La primera preocupación que los beduinos le mostraron al aceptarla fue “no tener cocinero inglés”, recuerda Sánchez con cariño. Ella fue rotunda en su contestación: “Vengo a aprender con vosotros, tengo que comer con vosotros, no quiero que tú cambies nada para mí, les dije”. Poco tardó Sánchez en darse cuenta que ellos buscaban asimismo un aprendizaje en su acogida. “El primer mes también me estudiaban a mí”, apunta divertida.

Con los Khawater, Inocenta buscaba conocer las costumbres de los beduinos itinerantes. “Quería ver eso y logré verlo, quería ver los patrones de matrimonio y también el efecto de la riqueza del petróleo en estas gentes”, asegura.

Sin embargo, encontró mucho más que resultados para plasmar en un estudio antropológico. En esa etapa nació su primer hijo, Edward, al que amamantó Umm Ahmed en un intercambio de amor entre culturas.

Adaptada en la tribu, Sánchez alternaba sus períodos con los Khawater con su vida en Dubai. “Me encontraba bien en los dos sitios, lo difícil fue llegar al pueblo desde Dubai y volver a Dubai desde pueblo”, admite.

“La humanidad sobrevivirá con empatía. Hay veces que la crueldad es la ignorancia”

“En Dubai estaba mi casa, mi marido, una vida social muy intensa; en el pueblo, me encantaba la paz, aprender, hallaba una riqueza impresionante; eran como dos mundos y salir de uno y entrar al otro no llegaba a ser traumático, pero sí intenso”, reconoce la española.

La destacada labor de Sánchez por estas tierras no ha pasado ni mucho menos desapercibida. En 2009, el entonces embajador de España en Emiratos Árabes Unidos, Manuel Piñeiro, le entregó la Medalla al Mérito Civil.

“Para mí fue una sorpresa muy importante, llevaba ya tantos años en Oriente Medio, en tantos países árabes, que el embajador consideró que había contribuido al conocimiento, me veían a mí representando a España en cada país, para ellos eso significó mucho; habíamos estado en Libia, Yemen, Arabia Saudita, Marruecos, Sudán, Líbano, Argelia…”, puntualiza.

“La Medalla al Mérito Civil fue una sorpresa muy importante. Veo tanta gente que se merece medallas”

Sánchez admite que le sigue costando aún asimilar el reconocimiento. “Veo tanta gente que se merece medallas, hacen mucho por la humanidad…”, dice con humildad. Ella comparte la medalla con su familia. “Están muy orgullosos”, cuenta.

En todos estos años, Inocenta ha seguido enfocando su trabajo en la sociedad desde Emiratos. La española pasó 21 años trabajando en los Higher Colleges of Technologies como asesora en educación, intentando establecer su punto de trabajo cerca del lugar de estudio de sus hijos.

Después de que sus hijos entrasen en la universidad, Sánchez y su esposo volvieron desde Abu Dhabi a Ras Al Khaimah y la antropóloga empezó a formarse en inteligencia emocional“He tenido tantas vidas que digo que me reinvento”, considera.

“Quería continuar trabajando en lo que me motivaba y al terminar con mis colegios abrí mi propia empresa, InoCares”, explica. 

La española desarrolla hoy un programa que se aplica en RAK Academy a más de 900 estudiantes, enfocado en fomentar la habilidad de la atención y la concentración

Desde esta empresa la española desarrolla un programa que se aplica en RAK Academy a más de 900 estudiantes, enfocado en fomentar la habilidad de la atención y la concentración. Está obteniendo óptimos resultados tanto en alumnos como en profesores y padres. 

Su meta es llevar este programa a escuelas en diversas ciudades de EAU como Dubai y Abu Dhabi y seguir dando a los jóvenes estudiantes el nivel de resiliencia y bienestar que les ayuda a superar con éxito los obstáculos que encuentran en el camino del aprendizaje y desarrollo”.

La clave de este programa, explica, se encuentra en “la inteligencia emocional, conocerse a uno mismo, ser consciente de tus relaciones con la otra persona y con el entorno”, revela. La base de esta inteligencia, asegura, “es la empatía y hay gente a la que nunca se les pasa por la cabeza porque ven otras cosas, otros valores; hoy día la humanidad sobrevivirá con empatía, hay veces que la crueldad es la ignorancia”.

A pesar de haber pasado casi una vida en Emiratos, Inocenta no tiene la nacionalidad emiratí porque no se ha movido para solicitarla, pero asegura que su “sentimiento emiratí está aquí”.

Cuando llegaron a Dubai, Inocenta y John no tenían hijos. Ahora tienen dos, Edward Ibrahim Ewart y Raymond Hareb Ewart, un abogado y un ingeniero que hablan español, inglés y árabe y tienen en el desierto emiratí parte de su corazón familiar. “La idea de amamantar a Edward vino de las mujeres beduinas, me dijeron: hay que emparentarse porque tú te vas a ir y te queremos y este hijo es nuestro”, revela.

Hacer a Edward, Shamma y Ramón hermanos de leche, asegura Inocenta, es el más claro ejemplo de cómo el país árabe apuesta de forma real por la tolerancia.

 

From the Khawater tribe to emotional intelligence

Inocenta Sánchez, The Spanish anthropologist puts down roots in Ras Al Khaimah, an Emirate she has been committed to for 34 years where she lives with her family and an Emirati milk child

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The life of a daughter of Zaragoza, Inocenta Sánchez is fascinating. Her 34 years in the Emirates alone is enough for a book and that is precisely what the Spanish anthropologist is planning to do in Ras Al Khaimah (RAK), where she lives with her husband, John Ewart.

However, as she said during her interview with EL CORREO  DEL GOLFO, her tireless interest for others keeps her active in so many fields that she has little time left for writing. “The book is progressing slowly”, she admits.

Some years ago, Inocenta´s story appeared in the Emirati news due to her contact with the Khawater tribe, amongst whom she undertook her anthropological research in the eighties. Beyond the social study, Inocenta forged a brotherly link with Umm Ahmed, Sheikh Sultan bin Ali Al Khateri’s wife, who asked her to be milk- mother to Shamma, one of her daughters, during a month and  became ”Mama Ino” forever. 

With a degree in social anthropology in England, Inocenta Sánchez thought that her husband’s transfer to the British Council as Director of its office in Dubai was an opportunity to start some research on the autochthonous people in the Emirates. Aware of the fact that it was going to be hard to find what she was looking for in Dubai, Sánchez eyed Ras al Khaimah, where the British Council was promoting archeological projects.

“I wanted to find out about the ‘seasonal variation’, traditionally families spent winter in one place and summer in another; taking everything with them, and this move was economically and socially very important. I wanted to see everything before it disappeared”, Inocenta explains. 

Two chances pushed her in the right direction towards the Khawater tribe. The first [chance] was meeting a Somali photographer, who was the official archivist of the Sheikh in RAK, who had worked as a translator and guide of one of her professors in England. “He knew exactly what I was looking for”, Inocenta explains.

The photographer, Ali Omar, suggested that she should ask the local authorities for an authorization in order to start the research. There, where she might have encountered some obstacles, the Spaniard found another door opening for her in pursuit of her goal. “The gentleman who was in charge of culture and information that Summer had a mother in the tribe where I was going to go”, she points out. 

Inocenta told him her intentions. “Life is changing very fast and we have to document all this because our children will not know what before”, she explained  enthusiastically. And there, her contact with the Khawater started. 

“I come to learn with you, I have to eat with you, I don’t want you to change anything for me; I told them”

Inocenta claims that “life in the desert with the Khawater was very easy” . The first concern  that beduin expressed when accepting her was “not having an English cook”,  remembers with affection. She was categorical in her answer: “I am coming to learn with you, I have to eat with you, I don’t want you to change anything for me, I told them”. It was not long before Sánchez realised they also wanted to learn as they welcomed her. “The first month, they also studied me”, she remarks joyfully.

With the Khawater, Inocenta’s aim was to observe the norms and customs of the nomad beduin. “I wanted to see that and I succeeded, I wanted to see the marriage patterns and also the impact of oil wealth on the life-style of these people”, she explained.

However, she found more than results for her anthropological study. In this time, her first son Edward was born, and then breastfed by Umm Ahmed in an unique exchange of love between two cultures.

Once adapted to the ways of the tribe, Inocenta alternated her time between the Khawater and her life in Dubai. “I felt good in both places, but hard thing was getting to the desert from Dubai and going back to Dubai from the desert”, she admits.

“In Dubai I was at home whith my husband, and a very intensive social life; in the village, I loved the peace and I found an impressive richness; it was like two worlds and leaving one to get to the other one was never traumatic, but rather intense”, the Spaniard recognises.

“The Civil Merit award was a big surprise. I see so  many people who deserve medals”

Inocenta’s intense work in this region has not been ignored at all. In 2009, the then Spanish ambassador to the United Arab Emirates, Manuel Piñeiro, awarded her with a medal, the Order of Civil Merit.

“For me it was a wonderful surprise, I had been so long in the Middle East, in so many Arab countries, that the ambassador considered that I had contributed significantly to human knowledge, they saw me as representing Spain in every country, and that was very important for them; we had been to Libya, North Yemen, Saudi Arabia, Morocco, Sudan, Lebanon, and Algeria...”, she points out.

Inocenta admits that it’s still hard for her to assimilate that recognition. “I see so many people who deserve medals, they do a lot for mankind”, she says humbly. She shares her medal with her family. “They are very proud”, she says.

In all these years, Inocenta has kept focusing her work on the society in the Emirates. The Spaniard spent 21 years working in the Higher Colleges of Technology as adviser in education, trying to establish her workplace close to the place of study of her children.

After her children entered university, Inocenta and her husband came back to Ras Al Kahimah and the anthropologist started to study emotional intelligence. “I’ve had so many lives that I say I can reinvent myself”, she reckons.

“I wanted to keep working in what motivated me and when I left tertiary education I decided to set up my own company, InoCares”, Inocenta explains. With this company, the Spaniard has developed a program applied at RAK Academy for more than 900 pupils, focusing on the development of attention skills . This program is producing good results for pupils, teachers and parents. The aim of InoCares now is to take this program to other cities in the Emirates like Dubai and Abu Dhabi to continue providing young people with the level of resilience and wellbeing that will help them to face, and overcome, the obstacles they will confront in their path for learning and development.

“Humanity will survive with empathy. Sometimes cruelty is just ignorance”

The key for this program, she explains, is to be found in “emotional intelligence - possessing self awareness, awareness of  relationships with other people and how you relate to the environment”, she reveals. The base of this intelligence, she claims, is “empathy and there are people who never think of that because they see other things, other values; nowadays humanity will survive through  empathy, in most instances cruelty is a product of ignorance”.

Despite having spent almost a lifetime in the Emirates, Inocenta doesn’t have Emirati nationality because she hasn’t  applied for it, but she says that her “feeling for the Emirates is here”.

When they arrived in Dubai, Inocenta and John didn’t have children. Now they have two, Edward Ibrahim  and Raymond Harib, a lawyer and and engineer both of whom speak Spanish, English and Arabic and who have part of their family heart in the Emirati desert. “The idea of breastfeeding Edward came from the women in the Khawater tribe, they told me: we have to link both families because you are leaving and we love you and this son is ours”, she reveals.

Making Edward, Shamma and Raymond milk- brothers and sister, Inocenta claims, is the clearest example of how this Arab country really believes in  tolerance.

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Este texto forma parte del contenido del Anuario 2019 de EL CORREO DEL GOLFO (descarga en PDF).

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