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Unos juegos plateados para Colombia

"Aplausos de pie a nuestros grandes deportistas, a los que han ganado medallas y a quienes no, pero lo entregaron todo para lograrlo"

La plata es un metal valioso que suele aparecer un escalón por debajo del oro, pero que muchos prefieren al dorado, porque no es tan ostentoso, pero sí muy elegante. Personalmente le tengo un cariño especial a la plata, porque mi esposa Patricia, quien es abogada de profesión, tiene muchos talentos artísticos y entre otras fue platera, con estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Bogotá, un centro entrañable en donde han surgido verdaderos portentos de los trabajos manuales.

Patricia tuvo que dejar la platería, labor de gran exigencia física y por recomendación médica no pudo continuar con ese trabajo, del cual, realizó bellas obras. Esta remembranza de la plata, me sirve para comentar los actuales Juegos Olímpicos para Colombia que han sido exitosos y emotivos, siendo ese metal el que ha predominado, durante las premiaciones. Al final de los Juegos Olímpicos de Tokio, Colombia obtiene cuatro medallas de plata y una de bronce.

Lo interesante de estas justas deportivas, es que detrás de cada medalla, de cada diploma olímpico, pero también de cada frustración hay una historia de vida. En el caso colombiano, generalmente de deportistas que no soñaron con serlo, que la necesidad o una afortunada circunstancia les hizo descubrir una carrera deportiva, por unas condiciones físicas o unas habilidades especiales y posiblemente un golpe de gracia, alguien que percibió su condición natural y los guío por la ruta adecuada.

 

Para Colombia estos juegos de Tokio han sido especiales, por los sentimientos involucrados. Una gran nostalgia, al despedir a la reina del salto triple, Caterine Ibargüen, quien hizo un gran esfuerzo al clasificar a estas justas a sus 37 años y luego de un difícil año, le entrega el testigo a Yulimar Rojas, la atleta venezolana que durante los próximos años será la dueña y señora de su disciplina. A Caterine los colombianos, siempre le agradeceremos los momentos de grandeza, dos medallas olímpicas y una sonrisa eterna que no se borrará de la memoria.

A la gran ciclista Mariana Pajón, a pesar de venir de una severa lesión, su gran corazón le alcanzó para lograr la plata en el BMX, sus seguidores, no sólo colombianos, esperamos que pueda llegar a los Olímpicos de París en 2024, si alguien puede hacerlo es ella. No podemos olvidar a su colega, Carlos Ramírez Yepes, quien volvió a ganar medalla de bronce, en cierta forma, algo desapercibido por la sombra de Mariana, aunque no sea culpa de ella, sino de nosotros los desmemoriados. Bravo por los dos, porque repiten en el medallero olímpico.

 

Luis Javier Mosquera, nos regaló la primera sonrisa plateada, en levantamiento de pesas, venía de ganar bronce en los juegos de Río en 2016. Ha sido muy grato descubrir, nuevos rostros colombianos en la élite mundial del deporte, especialmente en el atletismo. Haber logrado dos medallas de plata en pruebas como los 400 metros para hombres y la marcha femenina en 20 kilómetros, son para destacar aparte.

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Anthony Zambrano -en la imagen superior-, atleta nacido en Maicao, Guajira, es heredero de la gran Ximena Restrepo, la primera deportista que nos regaló un bronce olímpico en Barcelona 92, cuando todavía las distancias eran más abismales con los países tradicionalmente fuertes como Estados Unidos, los caribeños o los africanos. Zambrano tiene un remate extraordinario, es muy sostenido en su arranque, pareciera que no va a destacarse, cuando en los últimos metros acelera, sin dejar tiempo a reacción alguna.

 

Cerramos con Sandra Lorena Arenas, que impresionó a todos con su actuación en extenuantes 20 kilómetros de marcha. Sandra Lorena es muy orgullosa de su infancia en el campo, en la zona rural de Pereira y tiene una adoración especial por sus padres, su motor en la vida. Ellos seguramente, como todos los colombianos, nos sentimos orgullosos de su hija. Es una reivindicación histórica con la marcha atlética, un deporte en el cual los colombianos han brillado, pero no habían obtenido medallas en el pasado.

Pero no sólo a los grandes deportistas mencionados, a todos los que participaron en estos Juegos Olímpicos, que no se olvidarán, por celebrarse en medio de la pandemia mundial, a todos los que lo entregaron todo. Colombia cerró con broche, no de oro, de honor, en los pies de Jeisson Suárez, mejor latinoamericano en la prueba reina del maratón olímpico, otra grata revelación para los que no somos expertos en el atletismo mundial.

 

No faltará el que diga, que la dicha no es completa sin las medallas de oro, pero ante tanto esfuerzo, entrega, sudor y lágrimas, ante tanto sentimiento que encierran estas medallas, no hay oro que valga. Aplausos de pie a nuestros grandes deportistas, a los que han ganado medallas y a quienes no, pero lo entregaron todo para lograrlo. La vida les dará la revancha y al menos desde aquí, todo el agradecimiento.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin

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