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Quince días de Soledad

"Somos soldados en una guerra contra un enemigo poderoso. Sea el momento de honrar y agradecer a todos los trabajadores de la salud, que son los primeros en la línea de combate"

Había expresado que no seguiría escribiendo sobre el Covid-19, última versión del coronavirus, pero debo decir que mentí descaradamente. Resulta imposible no hacerlo, ni siquiera dejar de pensar en esta mal que marcará el año 2020, una cruel manera de iniciar una década en la cual hay tantas expectativas, inquietudes y esperanzas. Algunos dirán que es año bisiesto y si este es el inicio, no quiero imaginarme el final.

Comencé esta trilogía de columnas sobre la enfermedad, haciendo un parangón con el título de una novela del inmenso Gabriel García Márquez, 'El Amor en los Tiempos del Cólera' y en esta ocasión evoco la obra más conocida y traducida del autor colombiano, 'Cien Años de Soledad', que resulta adecuada para interpretar lo que está sucediendo en el mundo. No entraré a calificar situaciones que pueden catalogarse como la 'Crónica de una Muerte Anunciada', para hablar de otra novela de Gabo.

Volviendo a 'Cien Años de Soledad', en un apartado de esa novela universal, se narra lo ocurrido en Macondo, cuando el pueblo fue atacado por dos epidemias, una causante de la otra, la enfermedad del insomnio y la peste del olvido. Ante el avance del olvido, los habitantes deciden marcar las cosas y los seres por su nombre, añadiendo una definición, como por ejemplo: “Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche.” Al final, el sabio Melquíades encontraría el remedio para recuperar los recuerdos del pueblo.

En 'Cien Años de Soledad' se narra lo ocurrido en Macondo, cuando el pueblo fue atacado por dos epidemias, una causante de la otra, la enfermedad del insomnio y la peste del olvido"

En muchos países del mundo, como Colombia se están adoptando medidas fuertes pero necesarias, con el fin de frenar el avance del terrible Covid-19, de esa manera, entramos en cuarentenas o aislamientos domiciliarios obligatorios. Los ciudadanos al final, sabrán agradecer a quienes tomaron  las decisiones más serias y responsables, en los momentos más graves. En los tiempos difíciles es que se conocen a los líderes, como la verdadera naturaleza de las personas. En el caso del Covid-19 mientras llegan los sabios Melquíades con las vacunas y medicinas necesarias, debemos ser como los habitantes de Macondo, asumir nuestro papel en la lucha contra el mal y no nos están pidiendo grandes proezas, simplemente permanecer en nuestras casas.

En principio son 'Quince Días de Soledad', no cien años, los que debemos permanecer en aislamiento preventivo, pero además debe ser un momento para recuperar recuerdos olvidados, amigos extraviados, conversaciones dejadas de lado con la familia, juegos de mesa, canciones de juventud, películas clásicas o el mejor amigo que nadie puede encontrar, un libro, siempre generoso y dispuesto a acompañar en cualquier hora a su lector. Libros como los del genial García Márquez, que seguro encontrarán en la biblioteca. Como ha sucedido en la historia de la literatura, no extrañaría, que varios jóvenes encuentren la vocación literaria, durante estas horas difíciles.

"Debemos permanecer en aislamiento preventivo, pero además debe ser un momento para recuperar recuerdos olvidados, amigos extraviados, conversaciones dejadas de lado con la familia..."

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Al final, las autoridades y expertos sanitarios, nos piden un esfuerzo que sabemos puede llegar a ser molesto, irritante, pero es por la salud de todos en este planeta. Intentemos buscar estrategias no para matar el tiempo, por el contrario, que sea un tiempo totalmente vivo y aprovechable. Una experiencia personal y colectiva, que al final, nos haga mejores seres humanos.

Somos soldados en una guerra contra un enemigo poderoso. Sea el momento de honrar y agradecer a todos los trabajadores de la salud, que son los primeros en la línea de combate. Este año el premio Nobel de Paz, debe ser para esas mujeres y esos hombres sacrificados y valientes.

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Dixon Moya es diplomático colombiano de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano El Espectador con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/  En Twitter a ratos trina como @dixonmedellin

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