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Superando un tabú

El Colegio Oficial de Psicólogos señala que un 54 por ciento de la población española se considera infeliz, un estado que se relaciona con una falta de sentido y crisis emocionales

Amanecer en la Patagonia chilena. (Amelia Cruzado)

Detribu

Marta Pérez

Los días pasan mientras vivimos sumergidos ya en esta llamada ‘nueva normalidad’. Cada vez se olvida menos la mascarilla en casa, quedan pocos besos que poder dar y quizá, para algunas personas, pasaron a la historia los eventos sociales donde uno se sentía tan parte del grupo que llegaba a perder hasta su propia identidad. Ahora, lo que veo, son personas dándose de bruces contra el suelo. Leo y oigo casos que me conmueven. No sé dónde ubico ese sentimiento, pero está dentro. Cuando uno se acostumbra a la tranquilidad, al estar con uno mismo, a meditar, escuchar a personas que chillan, que lloran, que se atormentan, que ven la vida como fatalidad, aflora un propósito de querer ayudar, de contribuir con lo que uno tiene o sabe, con lo que piensa que, tal vez, podría mejorar la vida de alguien. Y así surgió la comunidad DETRIBU.net. Estoy convencida, no necesito ver más, que el gran problema de la humanidad hoy por hoy no es el dinero, no son las relaciones de pareja, no es el “amor” -que pongo entre comillas porque considero que la mayoría de las personas no sabemos amar-, no es el trabajo, no es un amigo o un familiar que te decepciona, sino el poco control que tenemos sobre nuestra mente y, aún más, que no nos amamos en primera persona; nos damos valor dependiendo del trabajo, la pareja o el dinero y por eso creemos que nuestros problemas están allí y no aquí -y señalo dentro de mi cabeza-. No nos conocemos, no nos amamos, no sabemos cuál es la esencia de la vida… y pretendemos que nos vaya bien. Ahora la gente se pregunta más, vamos camino de otra era, hemos evolucionado, pero la mayoría de las veces no se encuentran las respuestas, no se está preparado o no se tiene el apoyo adecuado. Y llegan las frustraciones en lugar de la catarsis.

Estos días leía la nueva guía para el tratamiento informativo del suicidio de la Agencia Efe -para la que he trabajado como freelance cinco años-. Decía el texto que el tema del suicidio había “quedado relegado de las agencias informativas, contribuyendo al estigma que dificulta su abordaje como problema social”. Asimismo, informaba que hace 20 años, la OMS “elaboró y difundió un documento con recomendaciones para que los medios de comunicación desarrollaran un papel activo en la prevención del suicidio superando el tabú generalizado y abordando las noticias sobre suicidios de forma positiva y responsable”.

Mientras realizaba mi página web y me adentraba en lecturas e informes, el tema del suicidio siempre estaba ahí. Quería abordarlo para apoyar mi propósito de que cada vez es más necesario ir de afuera hacia dentro. Los datos ponen los pelos de punta y saber que, en gran parte de los casos, la carencia de sentido de vida y las crisis emocionales están detrás de la infelicidad de las personas, daba mucha fuerza a mi proyecto de crear una comunidad espiritual donde se trataran temas relacionados con el duelo, la familia, las adicciones, las crisis emocionales, la relación con el dinero, con la pareja. Todo ello suele ser la antesala a pensamientos tóxicos, crisis emocionales y, en última instancia, sucesos como los que estamos abordando. El suicidio es un problema humano, no lo olvidemos, que el mismo lugar que nos da la libertad puede cavar nuestra propia tumba.

Sinceramente creo que le hemos dado tanto poder a la razón que hemos acabado sin hueco para la fe, los milagros y la espiritualidad. Y quiero traer aquí unas palabras de Carl Jung que para mí expresan de manera espléndida cómo se ven estos términos hoy en día; "procesos y vivencias que no se corresponden con nuestras expectativas razonables y por consiguiente rechazados por nuestra conciencia, orientada según la razón".

Cuando le contaba a alguien que quería escribir y poner en un texto los datos de suicidios y el porcentaje de gente que manifiesta infelicidad y malestar diario, me decían que eso era “algo muy serio”, “las personas no queremos escuchar eso”. Claro. Los medios no hablan de suicidios, la gente no habla de muerte. Y el suicidio queda relegado a un plano de no discusión e indagación y, en el caso de España, de pocas ayudas y apoyos para personas que se encuentran a nivel mental entre esta vida y el más allá.

Las personas que quieren cometer suicidio tendrán en muchos casos trastornos mentales que deberán ser tratados por un especialista médico, pero no creo que esa sea la única vía, es más, creo que la medicación como tal debe ser el apoyo al trabajo terapéutico, a la labor humana. No podemos obviar que hay otras personas a las que el empuje hacia el abismo se lo da una falta de propósito, de sentido de vida, como dice tan bellamente Viktor Frankl en ‘El hombre en busca del sentido’. Si no hay apoyo, y más ahora en estas circunstancias con las que nos estamos encontrando, nos hallaremos ante una humanidad más infeliz y sin una razón para vivir que vaya más allá de una aplicación móvil. Piensa en esto: el Universo está compuesto en casi un 70 por ciento por materia oscura, una materia que no llegamos a entender qué es, imagina, está ahí, pero no conocemos su naturaleza. Dejemos de pensar en la espiritualidad como algo relacionado a una religión, a un dogma; no percibo la espiritualidad con mis sentidos, no la veo, pero sus efectos están en cada momento de mi vida desde que creo en ella. Y siempre han sido buenos. Creo que allí puede estar la clave del amor. Así que, sí, mi enhorabuena a Efe por dar un paso más allá y comenzar a tratar temas que importan y que nos hacen permanecer en la ola de la evolución humana.

Los datos

Según la agencia española, “cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo. El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España, donde en 2018 se quitaron la vida 3.539 personas, casi el doble que los fallecidos en accidentes de tráfico. Además, se estima que el número de tentativas es veinte veces mayor que el de muertes por suicidio consumadas”.

Por otro lado, el Colegio Oficial de Psicólogos señala que un 54 por ciento de la población española se considera infeliz, un estado que se relaciona con una falta de sentido y con crisis emocionales que no somos capaces de gestionar. No olvidemos que las emociones nacen de pensamientos, así que si controlamos nuestra mente estaremos más cerca de que las crisis emocionales no se desaten.

Los datos están ahí y los resultados del estilo de vida que llevamos repitiendo año tras año también los conocemos. Ahora toca probar y ver si estos cambios que se están realizando a nivel personal, empresarial y global en beneficio de una humanidad más responsable y consciente dan mejores frutos. Yo quedé convencida hace rato y me atrevo a apostar todas a una.

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