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Cataluña, te queremos

"Son simbiosis dentro de la cultura española que demuestran que las peculiaridades y rasgos catalanes no están ni muchos menos alejados del resto de la población de España"

Desde conciertos de duetos como Plácido Domingo y Josep CarrerasJoaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, a un acontecimiento mundial como las Olimpiadas, hasta algo tan mundano como disfrutar de un 'pan tumaca' con queso manchego. Son simbiosis dentro de la cultura española que demuestran que las peculiaridades y rasgos catalanes no están ni muchos menos alejados del resto de la población de España.

Éstas son sólo unas muestras, si se quiere anecdóticas, de los lazos que unen Cataluña y el resto del país. Obviamente, detrás de ellas, hay rasgos mucho más profundos pero que de igual modo son resultado de un pasado común y de un esfuerzo compartido, y que al mismo tiempo suponen un orgullo para todos los españoles.

Hablamos de peculiaridades y 'diferencias' entre la población de Cataluña y la del resto del país producidas por el devenir histórico y la influencia geográfica. Para algunos, ese conjunto de rasgos autóctonos se pueden elevar a la categoría de cultura pero en ningún caso se debe convertir en un elemento diferenciador, que genere desprecio o odio entre los españoles.

En cualquier contexto la cultura es sinónimo de riqueza y se compone de costumbres, códigos, y diferentes expresiones artísticas que suponen la base de toda sociedad, los cimientos sobre los que se apoyan sus futuras generaciones. En el caso de la cultura española, ésta se cimienta sobre una base plural en la que tienen cabida las manifestaciones catalanas así como las navarras o gallegas por poner un ejemplo. Juntas conforman un todo unitario que constituye lo característico de nuestro país.

Por tanto, la responsabilidad de las figuras políticas e intelectuales es la promoción y difusión de esta cultura en pos de una ciudadanía orgullosa de sus orígenes, pero respetuosa con todas las peculiaridades presentes dentro de nuestras fronteras, evitando menosprecios y rencores. Las figuras mas sobresalientes de cada sociedad, modelos a seguir para muchos, deben rechazar actitudes y sentimientos revanchistas cuando se trata de cultura.

Así, Cataluña y España no son entes antagónicos, sino que se necesitan mutuamente para seguir creciendo, evolucionando y adaptándose a los retos de los nuevos tiempos. Los prejuicios no deben ser cortapisas que impidan el disfrute de manifestaciones culturales independientemente de sus orígenes. Como ejemplo, todos los trabajos de Gaudí (repartidos por la geografía peninsular) son motivo de orgullo para todos los españoles por su valor artístico tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. O qué decir de los logros del F.C. Barcelona, muestra de la fuerza del deporte español y con millones de seguidores por toda España.

Tenemos un deber colectivo como españoles y no es otro que el retorno al respeto como personas que gozamos de una misma historia, de una misma cultura y de un futuro que será más provechoso si caminamos por un mismo sendero. Los intereses y los sentimientos de muchos cuidadanos, no pueden dañar los del conjunto y hay que intentar fortalecer los puentes que unen Cataluña y España para que nadie se sienta extranjero en su propio lugar y evitar así las diferencias profundas que a menudo se encuentran hasta en los miembros de una misma familia en Cataluña y en la sociedad catalana en general y así asegurar que Cataluña siga siendo una de las regiones más dinámicas e innovadoras de Europa, todo un orgullo no solo para los catalanes, si no también para todos los españoles.

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Ramsi Jazmati es director adjunto a la Presidencia del Instituto Choiseul de España.

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