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Integrando etapas

¿Y si cada etapa de nuestra vida no consiste en un cajoncito hermético, sino que todo es parte de lo mismo y no hay más que integrarlo?

Susurros de Oriente

Geles Rivera
Geles Rivera

¿Te ha sucedido alguna vez que vas caminando por la calle, te cruzas con una persona, te parece un conocido y entonces la miras por segunda vez para comprobar si es él o ella o simplemente, es alguien que se le parece

Últimamente me ocurre a menudo. Pero no miro por segunda vez. No lo hago porque estoy segura de que no es aquella que yo conozco. No, en ese momento recuerdo que vivo en España. Ya aquí, otra vez aquí... ¡o lo que sea! Aunque han transcurrido seis meses desde que dejé Oriente Medio, mi vida todavía es en parte la que fue allí.

Según mi vivencia, este cambio consta de dos partes: una exterior, más obvia y otra que va solo por dentro. Evidentemente, cada mañana te despiertas en otra cama, en otra casa, ¡en otra latitud! Tus rutinas se modifican completamente. Se supone que va a resultar sencillo porque este contexto ya lo conoces, ya lo viviste, aquí estás en “tu casa”. Y sí, nos habituamos a las nuevas rutinas, a este clima, a lo que la ciudad nos ofrece. Solemos, incluso, agradecer y traer unos ojos renovados que se fascinan con facilidad por la falta de costumbre.

¿Pero qué pasa con las personas? Con las que allí formaban “mi mundo”. Siguen estando. Podemos contactarlas con toda la facilidad que las telecomunicaciones nos permiten (y gracias). Pero ya no tiene tanto sentido como antes. Ahora mantenemos la amistad, el contacto y el cariño. Y esto lo haces con las importantes. Porque existe un círculo con el que pierdes el contacto. Son tus conocidos, con los que te podrías cruzar por la calle y te pararías a saludar. Pero de los que ni siquiera vas a conservar un número de teléfono.

Mi amiga Chelo, compañera de camino allí, sigue en mi vida. Pero ya no compartimos el día a día. Se ha casado y se ha mudado a India, a trabajar como project manager. Podemos escribirnos a diario, nos contaremos sobre nuestros nuevos pasos. Pero ya no compartiremos inquietudes al minuto como hacíamos antes.

Supongo que saber dejar atrás forma parte de la vida. Supongo que la actitud será hacerlo con aceptación y con gratitud. Dejar es parte del precio por regresar y también por traer la vivencia de fuera.

Con diez años experimenté mi primera mudanza. Dejar un colegio y un pueblo por una ciudad -que me pareció enorme- y otro colegio no resultó sencillo. Necesité ubicar ambos contextos dentro de mí. Identificarlos. Y esto todavía se complicó más cuando, tres años después, mi familia se volvió a mudar. Entonces comencé a soñar que andaba por la calle de mi pueblo y me cruzaba con alguien de la ciudad. O que estaba en un colegio con compañeros de otros. Parecía que algo por dentro no conseguía poner orden y separar los distintos contextos en los que había vivido. ¿O quizá no era necesario archivarlos en compartimentos estancos de nuestra memoria, sino integrarlos? ¿Y si, cada vez que me cruzo aquí con alguien que me recuerda a otro alguien de allí, en lugar de angustiarme por no saber “separar” etapas y contextos de mi vida, simplemente lo acepto? Al fin y al cabo, en uno de mis viajes a Dubai me crucé con una compañeras del Erasmus, a la que no había visto en años. Ni siquiera sabía yo que ella vivía allí con su familia. En una visita a Londres escuché mi nombre, mi giré y era una chica de la universidad la que me estaba llamando. También en Roma tuve un encuentro casual con otra conocida.

¿Y si cada etapa de nuestra vida no consiste en un cajoncito hermético, sino que todo es parte de lo mismo y no hay más que integrarlo? Quizá sea esta la vía para aceptar que vivo aquí y que antes lo he hecho en otra parte. Y que tanto aquella como estas, todas son porciones de mi vida pero no son incompatibles sino que se dan a la vez?

Voy a cerrar el texto antes de empezar a escribir sin saber lo que digo (si es que no lo he hecho ya). Pero antes, dime ¿tú te has mudado alguna vez? ¿Cómo has gestionado el cambio de contexto, de personas, de ciclo? ¿Cómo has integrado las distintas etapas de lo vivido?

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#comentarios

Comentarios

Hola Geles. Yo he tenido varios cambios en mi vida y te digo que la única manera de integrarlos es llorarlos, contarlos y soñarlos . Una vez ahí podrás narrartelos sin que te inunden emocionalmente los recuerdos. Entonces estarás preparada para seguir. Un beso

Hola Carmen, Gracias por compartir. Me ha resonado eso de “llorarlos, contarlos y soñarlos”. Lo tomo. Suena como a hacer un duelo por el cambio y luego, que aquello vivido forme parte de nosotros. Me gusta. Un abrazo, Geles

Desde pequeña he cambiado de poblaciones dentro de mi país, cada una de las experiencias vividas han sido gratificantes con sus sinsabores, ahora adulta he viajado por otros países conociendo sus culturas que han enriquecido mi diario vivir.

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